domingo, 27 de noviembre de 2011

Un viernes de locos

Como recordarán, dejé de escribir para dirigirme a la super fiesta de Polacas. Bueno, pues resulta que me había quedado de ver con Noel en la glorieta de Insurgentes, se suponía que la cita era a las 4:30, pero, como siempre, llegó tarde. Caminamos hacia el metrobús. Ninguno de los dos traía tarjeta y tuvimos la suerte de encotrarnos con Lalo, quien, muy amablemente nos hizo el favor de prestarnos la suya.

Ya estábamos en camino al festejo cuando, de pronto, él recibió un mensaje de su amiga Esmeralda donde le pedía que le llamara, era urgente. Le llamó. No eran buenas noticias, decía que la fiesta estaba por acabar, que a todos los estaban sacando porque llegó más gente de la que esperaban, en fin, se hizo un caos total. Aun con eso, decidimos llegar al lugar para ver, con nuestros propios ojos, lo que estaba sucediendo.

Al llegar ahí, nos percatamos de que había bastantes chavos; algunos entraban al metrobús, otros salían de él, unos más se dirigían calle arriba y, decidimos segurlos. Fue una mala idea, ya que al final, tuvimos que preguntar dónde quedaba "Limantitla", porque todos estábamos perdidos. Cuando llegamos al terreno que habían rentado, nos percatamos de que había más jóvenes estorbando en la calle, embases de cervezas vacíos tirados por doquier, algunos estaban molestos porque les apagaron la fiesta y otros más estaban planeando irse a algún otro lugar. Noel y yo nos encontramos con Esmerlada, nos platicó lo que había ocurrido y, aún así, decidimos aventurarnos a entrar al lugar.

Fue todo un relajo. Casi no se podía pasar y, justo cuando estábamos por cruzar la puerta, unos tipos empezaron a golpearse; se hizo un círculo alrededor de ellos y, en ese momento, nosotros entramos al terreno. El olor era una mezcla de alcohol, mota, sudor (¡guácala!). Todos se estaban empujando. Noel dijo que presentía que eso no iba a terminar bien, así que decidimos que lo mejor era retirarnos. Nos quedamos un rato más afuera del lugar, vimos otros conflictos.

A eso de las siete de la noche, decidimos que era tiempo de retirarnos, hablamos con Memo para decirle que nos esperara en la estación Doctor Gálvez para que, de ahí, pudiéramos ir a otro lado. Claro que, yo tenía el tiempo medido porque tenía otro compromiso: el Thanksgiving day.

Al llegar a Insurgentes nos dimos cuenta de que sería imposible entrar al metrobús, además, yo necesitaba cambiarme de ropa, así que, primero entramos a un Burger King. Necesitaba usar el baño únicamente para cambiarme el pantalón, pero no me dejaron pasar sino consumía. Entonces, nos salimos y tuve que usar como vestidor dos camionetas; en medio de ellas me cambié, mientras que Noel y Esme echaban aguas. ¡Fue tan gracioso y extremo!, jamás se me hubiera ocurrido hacer algo así, pero la ocasión lo ameritaba.

Total, salimos de ahí, quisimos tomar un taxi que nos llevara a encontrarnos con Memo, pero nadie quería hacernos la parada, por lo que tuvimos que subirnos a un pesero que nos llevó a San Fernando. Ahí nos bajamos y Esme tomó otro que la llevaría a metro Toreo. Mientras que nosotros tuvimos que esperar uno que nos dejara cerca de Perisur. Había mucho tráfico. Llegamos a Doctor Gálvez casi a las 8:30, Memo ya se había ido y Noel me acompañó a Revolución a tomar otro pesero que me llevara al metro Barranca del Muerto.

Debo decir que yo no sé andar sola por las calles de la ciudad y menos de noche, por lo que me asustaba le hecho de tener que ir a un lugar donde no conocía.

Llegué a Barranca, tomé el tren. Al llegar a la estación San Antonio, busqué un mapa para ubicar la calle Botticelli, la encontré pero no sabía si estaba del lado correcto entonces le pedí al policía que me señalara de qué lado debía salir.La calle estaba un poco oscura.

Finalmente, di con el lugar de la reunión. Entré, no sabía para dónde ir, además no conocía a nadie.Me gustó como estaba decorado el lugar. Tomé asiento. La profesora dio unas palabras de agradecimiento, después cada quien dijo lo que había aportado para la ocasión; yo no dije nada, yo sólo iba de colada. Las palabras que más me agradaron y que más ansias tenía de escuchar fueron: "bueno pues, pasen a servirse". Moría de hambre. Había que hacer fila, pero todo estaba muy rico, cené como sino hubiera mañana.

Tan ajetreado estuvo mi día, que no me acordé de llamar a mi casa para avisar que llegaría tarde, por lo que mi mamá estuvo marcándome a mi celular, lo malo era que no le había podido contestar porque mi teléfono estaba metido en la bolsa. En fin, esas llamadas me hicieron ver que tenía que regresar ya a casa. Me despedí de la profesora, quien, muy amable me dio dos rebanadas de pay (muy rico por cierto).

Llegué a mi casa y mi papi estaba un poco molesto, pero todo se solucionó. Estaba tan cansada que sólo quería entrar a mi recámara y dormir. Eso de andar en tacones no es lo mío. Al final, mi mamá me preguntó: "cómo estuvo tu día" y yo sólo dije: "fue un viernes de locos".


viernes, 25 de noviembre de 2011

Otro que se nos va

Efectivamente, otro semestre está por acabar. A decir verdad, casi no me quejaba de mi horario: entrar a las 7 de la mañana y salir a las 6 de tarde, bueno, eso era sólo martes y viernes. Los martes sólo esperaba una hora, ya que de 1 a 3, me tenía mi entretenida clase de francés (sí, fue sarcasmo), pero, lo viernes si me costaba un poquito de trabajo encontrar algo que hacer, mientras esperaba mi siguiente clase.

La verdad, creo que valió la pena el esfuerzo, la elección que hice de tomar clases con la profesora Ana Cristina fue, a mi parecer, la mejor. Las lecturas, las actividades, el ambiente tan tranquilo y relajado del salón, el apoyo que daba la profesora a los alumnos que, como yo, aún no lograban definir su tema de investigación, etc., hicieron que no me arrepintiera.

Aprendí que de cualquier tema se puede sacar una tesis, aunque aún no logre enfocar muy bien el que yo deseo realizar. Además, el hecho de que la maestra no nos hubiera estado presionando, me resulto muy útil, porque la verdad, yo no funciono bajo presión. Por eso, siempre me burlaba de mis amigos que tomaban clases con otros profesores, cuando salían de sus clases todos traumados porque les habían regresado el proyecto y sólo me decían: "ahora me sale con que mi trabajo no tiene espesores", "me dijeron que forzosamente necesito utilizar una teoría", "mi hipótesis debe ser, máximo de una cuartilla".

Yo sólo les decía cosas como: "¡caray!, tengo que hacer un proyecto de chiles en nogada y a mi ni me gustan", "hoy hicimos un proyecto sobre la hamburguesa y resultó bastante educativo y entretenido" y, la mejor, "nuestro examen fue tipo rally y me puse a correr por toda la facultad, ¡sabía que no debía llevar botas de tacón ese día!".

Debo confesar que me encantaría tomar los siguientes seminarios con ella pero, aunque no he revisado los horarios porque aun no salen, me parece que su clase es en la noche. ¿No podría cambiarse a la mañana?. En fin, ya veré cómo le hago.

Bueno, hablando de las demás materias, creo que el único frijol en el arroz fue la Optativa, mejor me hubiera esperado a tomarla en noveno con una de las mejores profesoras que he tenido, mi Yadis querida, en fin, son cosas que pasan y pues cada día es una experiencia más. Aunque, creo que tendré que recursarla si el profe insiste en tomar en cuenta la asistencia. ¡Qué triste!, por querer adelantar, creo que salió junto con pegado.

África y Medio Oriente, fueron dos clases que jamás me imaginé que pudieran llamar tanto mi atención, creo que la forma en cómo mis profesores exponían los temas hizo que me gustara y que mi asistencia fuera constante, ya que, sino iba, me perdía. Aclaro que siguen sin ser mis regiones favoritas. En cuanto a Negociaciones, me queda claro que el profesor sabe bastante, nos dio muchos tips para usarlos a la hora de entablar una entrevista, la clase era un poco tediosa, pero al final, aprendí bastante.

Pero bueno, como ya lo dije, el semestre se nos fue, así que yo también me voy...  al Thanksgiving day que organiza el grupo de Estados Unidos de la profesora Petersen, sólo espero no perderme. Aunque antes, haré una pequeña escala en la fiesta de fin de cursos de la Facultad. =)

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tan amigos como siempre

¿No les ha pasado que, en ocasiones, sostienen esas pláticas domingueras donde, después de un rato, salen a relucir cosas del pasado?, pues a mi me pasó justo hoy. Todo estaba bien, hasta que se hizo un comentario equivocado en el momento menos oportuno. De ahí comencé a sacar cosas que, a pesar de que ya pasaron los años, aun había veces que no me dejaban dormir.

Reclamé, no quería hacerlo. Y, como es lógico, él replicó con ese lenguaje que me cuesta trabajo entender, hizo una pregunta: ¿en verdad somos un instante?. No supe responder. Me quedé pensando, mientras él escribía.

Traía a colación lo mal que me había portado con él, bueno, no tanto así, la verdad es que sólo le bastó con un comentario para hacerme sentir la peor persona del mundo. Y tenía razón, no podía decir nada en mi defensa, no tenía armas para hacerlo. Traté de arreglar mis palabras, pero ya no tenía caso. Las palabras no se pueden borrar así como así, él lo sabía. Las disculpas no servían de nada, lo dicho, dicho estaba y punto.

Él creía que para mí siempre iba a ser esa persona que terminó con una etapa de mi vida por medio de una llamada telefónica y, que a mi parecer, él siempre iba a creer que yo había sido la chica que lo "abandonó" una semana para irse a la playa y hacer de las suyas. Las cosas no eran así, pero es que es tan necio, que no lograba hacerlo entrar en razón.  Él se sintió mal y yo, bueno, me sentí peor que una chinche.

Y es que en un instante se pueden perder tantas cosas buenas, una gran amistad por ejemplo. ¡Vaya, jamás creí dedicarle un escrito de nuevo!, pero es que la ocasión lo amerita. Sólo espero que ambos logremos entrar en razón, él para dejar de creer que sabe lo que pasa por mi mente y yo, para poner los pies sobre la tierra y darme cuenta que desde hace tiempo dejamos de ser pareja y hoy sólo quedamos tan amigos como siempre.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Salvatore

Hoy toca el turno de otra de mis series preferidas, The Vampire Diaries, como el nombre lo indica, la trama gira  en torno a un vampiro, Stefan Salvatore, quien se enamoró perdidamente de la mujer que fue la culpable de convertirlo, Katherine. El problema es que no fue el único, a su hermano Damon le ocurrió lo mismo. Ambos amaban a la misma mujer, pero, por azares del destino, tuvieron que separarse debido a que Katherine fue detenida y la encerraron en una cueva junto con otros vampiros, donde tuvo que permanecer por más de cien años o, por lo menos, eso fue lo que creyeron los hermanos Salvatore. 

Como ya dije, pasó más de un siglo desde que cambió la vida de los hermanos Salvatore, se separaron, pero al final se volvieron a reunir en el mismo lugar donde todo comenzó, Mistic Falls. Stefan es el primero en regresar y, justo el primer día, conoce a Elena, quien resulta ser la copia exacta de Katherine. Se enamoran a primera vista.

A los pocos días, llega Damon, conoce a Elena y trata de hacer todo lo posible por conquistarla, pero es en vano, ya que su corazón le pertenece a su hermano o, por lo menos, eso parecía en las primeras dos temporadas.

Después de tres temporadas, las cosas han cambiado. Han muerto varias personas, otras han revivido, otras se convierten en vampiros y unas más en lobos o híbridos, en fin, hay de todo un poco. Pero parece ser que Elena se muestra más interesada en Damon. Y digo, no es para menos, es tan guapo, con esos ojos azul intenso, esa sonrisa que lo hace ver como si no rompiera un plato, con ese carácter que lo hace parecer por fuera como una fortaleza impenetrable, pero, por dentro aun conserva algo de humanidad y esconde esa debilidad que tiene ante Elena.

En fin, resulta que en último episodio, el malo de esta temporada, Klaus, mata a su padrastro. Le regresa su lado humano a Stefan y piensa reunirse con su hermana, Rebekah, pero ella ya está muerta. Total que los planes de K no resultan y cuando va a buscar a su familia, a la cual tenía encerrada en una especie de bodega con estacas atravesándoles en corazón, no la encuentra. En eso, recibe una llamada, es Stefan, quien está muy enojado y le dice que si él se entera de que le hizo daño a alguno de sus seres queridos, no vuelve a ver a su familia. Está a punto de desatarse la guerra y no pienso perdérmela.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Carta a mis padres

Sábado, ese día de la semana en que la familia se pone a limpiar la casa. Resulta que mamá estaba sacando algunos documentos para tirar lo que ya no servía y, de pronto, me llamó. Fui hacia ella y me dijo: Acabo de encontrar aquella carta que nos escribiste (a ella y a papá).

Me dio mucho gusto saber que después de tantos años, esas palabras que en alguna ocasión hicieron llorar a mi papi, aun seguían ahí, guardardas en el baúl de los recuerdos. Fue algo que escribí cuando cursaba segundo de secundaria. Y dice lo siguiente:
"A mis padres:

Hola pa's!! Espero que al leer esta pequeña carta se encuentren muy bien de salud.

Eh... bueno pues la verdad no sé cómo podría comenzar... puede ser que les diga lo mucho que los quiero y aprecio, tal vez diciendo que les agradezco todos los sacrificios que han hecho por mi hermana y por mí, en fin... son tantas cosas que les tengo que decir que no sé ni cómo hacerlo y tampoco sé si estas simples líneas lo podrán expresar completamente.

OK pues comencemos: sé que no soy la hija perfecta y que ustedes querrían tener ya que soy un ser humano y como tal tengo defectos y virtudes, así como aciertos y errores.

Quisiera que supieran que les agradezco mucho que cuando los necesito, siempre están ahí a mi lado para apoyarme y ayudarme. Estoy consiente de que en ocasiones me porto mal o cometo algunos errores y, si me regañan no es por molestar sino porque me quieren y, por lo mismo, me corrigen para que ya no cometa las mismas equivocaciones y  sea una mejor persona.

Mil gracias por darme un hogar, una buena educación, una familia pero, sobretodo, amor, cariño, compresión, etc., porque alguien me dijo que el amor de padres es único y muy valioso y no hay en el mundo otro igual. Me doy cuenta que tiene mucha razón.

En ocasiones llegan a mi mente aquellos recuerdos tan bonitos de cuando era pequeña y en las noches tenía pesadillas. Iba a su recámara diciendo que había soñado feo y les preguntaba si me podía dormir en medio de los dos, así me sentía protegía por mis dos héroes: Mamá y papá... también recuerdo que ya quería crecer, ya quería ser 'niña grande', pero ya no soy una niña y tampoco soy adulta, tal vez por eso me sienta un poco confundida algunas veces, pero lo mejor de todo es que ustedes están y estarán ahí para apoyarme siempre.

Como es lógico y normal, estoy entrando a la adolescencia y han hablado infinidad de veces conmigo, me dicen que ahora que estoy en la secu tengo más responsabilidades y todo eso... me han dado consejos; puede que ahora diga: 'para qué me lo dicen?' o 'y eso a mi qué?', o simplemente piense que no sirven de nada, pero tengo en cuenta que esas palabras y consejos con muy sabios y me servirán mucho en el futuro.

Bueno pues, ya me despido porque ya no sé qué más escribir, así que por el momento es todo.

PD. Sepan que han hecho muy bien su labor como padres y tal vez ustedes no sean los padres del año, pero en ocasiones se acercan bastante. Los quiero!!!!"

jueves, 10 de noviembre de 2011

Upper Est Side

No sé si han escuchado hablar de una serie que se llama Gossip Girl, es una de mis favoritas. Se trata de la vida de cinco adolescentes pertenecientes a la alta sociedad de Manhattan. Me gusta porque retrata a la perfección, creo yo, cómo es que ellos intentan día con día lidiar con sus propios demonios. Uno pensaría que por ser riquillos tienen la vida solucionada, pero no es así. La mayoría de las veces se sienten solos e incluso llegan a tener más problemas que las personas comunes y corrientes.

Por ejemplo, Chuck Bass (mi amor platónico), es tan pobre que lo único que tiene es dinero. Su padre siempre lo rechazó y le hizo creer que su madre había fallecido por su culpa. Por esta razón, él fue creciendo haciendo siempre lo que quiso, no tenía límites, andaba con una chava y con otra, sin importarle si hería sus sentimientos o no. Cuando por fin decidió aceptar que había encontrado al amor de su vida, Blair Waldorf,  y estaba decidido a cambiar su forma de ser, por ser digno de ella, cayó de nuevo en la tentación y la engañó. A pesar de eso, ella lo perdonó. ¡Vaya! eso sí que era amor del bueno.

Lamentablemente, hasta el capítulo de ayer, se separaron. No porque Blair quisiera, lo que sucedió fue que, cuando él la engañó, ella se fue a París para olvidar sus penas y ahí conoció al Príncipe de Mónaco, Louis, quien, desde que la vio, se enamoró de ella. Esa historia quedó en stand by, porque como ya dije, lo suyo con Chuck era verdadero. Cuando Blair regresó a Nueva York, Chuck hizo todo lo que estuvo en sus manos por que regresaran. Todo iba a la perfección, pero él sabía que a la larga terminaría lastimándola.

De pronto, en un día de crisis de amor, llega a Manhattan Louis. Comienza a salir con Blair. Chuck se entera y ambos comienzan a luchar por el amor de ella. En este punto, yo apostaba que de nuevo el amor de C y B triunfaría y no me equivocaba, ellos seguían enamorados, pero C decidió terminar la relación para que ella pudiera vivir el cuento de hadas que siempre quiso.

Así es, Chuck Bass sacrificó su amor y, a pesar de que Blair quería seguir con él, estaba conciente de que en algún momento de sus vidas, él volvería a hacerle daño y, tal vez, sería irremediable. Por esto, ella decide darse una oportunidad con su príncipe.

Chuck queda destrozado, comienza a no sentir absolutamente nada. Paga para que lo golpeen, se va a los estudios de filmación a "trabajar" como doble en las películas y realizarlas escenas de alto riesgo para sentir algo, pero ni eso funcionaba. Dejó de sentir cualquier emoción.

Mientras tanto, Blair y Louis están a punto de casarse. Ella descubre que está embarazada, pero no sabe quién es el padre del bebé. Va al médico, le entregan los resultados y le aterra conocer la verdad. Así que decide ir a hablar con Chuck para decirle que está esperando un bebé de Louis, pero que en el fondo ella deseaba que fuera de él. Sale del apartamento y Chuck comienza a llorar (y yo junto con él)

domingo, 6 de noviembre de 2011

Bitácora de los tres días más difíciles de mi vida

En este momento mi pobre cuerpo está como la URSS en 1991, o sea, al borde del colapso. Es que creo que la semana que está por comenzar será una de las más difíciles para mi, comenzando con el día de mañana, lunes, cuando a las 7:30 de la mañana me toque exponer sobre la Limitación de las Armas Nucleares, para ser exacta, me tocaron los temas: Pláticas sobre la Reducción de Armas Estratégicas y Reducción de Armas Ofensivas. La verdad no son temas tan complicados, porque tengo una idea de lo que tratan, lo malo es que manejan muchas cifras y nombre de armas como: cohetes balísticos intercontinentales, etc., sinceramente no soy buena para eso de los números, pero juro que haré mi mejor esfuerzo porque la expo salga de lujo. O sea, prometo que si sale mal, me lanzaré del primer escalón de las escaleras del edificio B; porque no salí en todo el fin de semana por estar preparando la dichosa presentación. Pero, bueno, por primera vez en mi vida trataré de ser positiva.

Otra cosa que también me ha estado robando el sueño es el examen oral de francés, sí, ese que deben presentar los alumnos de Posesión IV. Será el martes. Siendo sincera, creo que mi pronunicación no es tan mala, lo único malo es que mi vocabulario es bastante pobre y , bueno, a eso le sumo que cuando me pongo nerviosa, me paralizo... ¡vaya, qué buena combinación!. Me obligaré a ponerme a estudiar, a tenerme más confianza en mí misma para que logré pasarlo, porque la verdad no quiero que dos años se vayan a la basura nada más por el hecho de no poder controlar mis nervios.

El miércoles tendré que exponer de nuevo, ésta vez sobre las relaciones de México con la India durante el periodo de 1962. Para ésta, el profesor nos pidió que fuéramos a investigar al Archivo Diplomático (sí, creo que así se llama. Es el que está por Tlatelolco). Cuando fuimos, mi equipo y yo, no encontramos nada de lo que se nos pidió. Y es que, sino mal recuerdo, el profesor nos dijo algo así como: "En la lectura concluye que nunca hubo nada, pero yo los mando para que investiguen y me digan si en realidad no hubo nada". Así que por ese lado no me preocupo tanto.

En fin, creo que pasando del miércoles ya me sentiré un poco más relajada. Aunque es necesario que me ponga a trabajar en los mil ocho mil trabajos finales que tengo que entregar, sino, a la mera hora voya estar sufriendo y lo peor es que pareceré zombie por no haber dormido lo suficiente.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Niña bonita

¿Que si lo recuerdo?, ¡claro que lo recuerdo! es imposible olvidar aquél helado con el sabor más triste que he probado en toda mi vida.

Sabía que algo anda mal desde la última vez que te vi, había algo raro en tí, en tu mirada. Ya no eras aquella persona risueña que yo conocí y a quien tanto amaba. Creí que estabas molesto o que simplemente habías tenido un mal día. No recuerdo con exactitud nuestra última conversación: sólo recuerdo que regresé a mi casa. Eso fue todo, posteriormente partiste. No pude decirte adiós.

Los flash backs son muy borrosos en mi mente, no sé dónde estaba yo exactamente en el momento de tu partida, no sé qué era lo que estaba haciendo, no entiendo qué pudo haber sido tan importante como para no salir y decirte: "Adiós, no tardes que aquí te estaré esperando".

Pasó el tiempo y no volvías, eso era raro. Yo rezaba porque se me permitiera volver a verte, a abrazarte, a escucharte decir: "Mi niña bonita". De pronto, un día sonó el teléfono. Tenía el presentimiento de que esa llamada tenía que ver contigo y no me equivocaba. Creí que por fin podría escuchar esas palabras que hacía tantos días esperaba: "Ya voy de regreso a la casa mi niña bonita", pero no fue así. En lugar de eso, recibí una noticia que me cayó como balde de agua fría.

Escuchar que ya nunca más volverías, me partió el corazón. No puedo siquiera explicar cómo me sentí. No lo podía creer, no lo quería creer. Debía haber algún error. Se hizo un silencio, corrí a mi habitación, subí a mi cama, saqué la foto que guardaba debajo de mi almohada desde aquel día que te fuiste, sí, esa donde estábamos tu y yo. Quise llorar, gritar de rabia, de impotencia, reclamar, sacar de alguna manera ese sentimiento que hacía que me sintiera al borde del desmayo. Era inútil, nada de eso iba a hacer que volvieras a mi lado. Al final sucumbí ante el dolor, poco a poco lágrimas silenciosas cayeron por mis mejillas.

Tocaron a mi puerta, no quise abrir. Lentamente, ella giró la perilla y abrió. Entró. Me dijo que me tranquilizara, que todo iba a estar bien, que había sido lo mejor para ti pero, ¿qué iba a saber ella?. No respondí, es más, hice como si no la escuchara. Al final, agachó la cabeza y salió. Al poco rato decidí bajar de mi cama, me limpié la cara y salí a enfrentar al mundo. No quería ni que me abrazaran, ni que me dijeran nada. Quería estar sola pero, a la vez, acompañada por si el dolor comenzaba a causar estragos en mi.

Las horas se me hicieron eternas y, como es costumbre en estos casos, fui a darte el último adiós. Justo ese que no pude darte en ese momento. Parecías dormir. Tenías un semblante sereno. Al verte ahí, repentinamente brotaron de mis ojos pequeñas gotas de tristeza, pero claro, dejara de ser una orgullosa Palomino para que me vieran llorar, así que las sequé antes de que lo notaran. Enjugué mis lágrimas y en silencio me despedí. A las pocas semanas, llevamos tu cajita a la que se convirtió en tu última morada. No podía entender cómo fue que tantos años de alegrías, risas, sueños, abrazos, palabras de aliento, cupieran en un lugar tan pequeñito.

Debo confesar que, a pesar de que ya pasaron varios años, aún sigo volteando a aquella banquita donde me esperabas todos los días; estabas ahí sentadito esperando verme llegar para cargar mi mochila. A veces volteo a la acera de enfrente para ver si te encuentro tomando el sol como solías hacerlo o, simplemente, levanto la vista hacia aquellas escaleras que quedaron tan solas después de tu partida.

Todo sigue ahí, pero haces falta tú. No hay día que no me pregunte qué estarás haciendo, si pensarás en mi. Me haces mucha falta. Eras la primera persona que se daba cuenta cuando algo andaba mal conmigo; me preguntabas: "¿qué tienes mi niña bonita?, se ven tus ojitos tristes".

Extraño escuchar tu voz, es más, hasta tu olor a delicados es extrañable, tu risa, tu chiflido que me dio el apodo de pichu-pichu.

En noches como ésta, vienen a mi memoria los días en los que ibas a recogerme al kinder, los fines de semana cuando salía contigo y me llevabas a pasear, las divertidas idas al mercado. También tengo presente el día de mis XV años, cuando al bailar, me dijiste: "Mi niña bonita, te ves preciosa. Disfruta mucho este día. Estoy muy orgulloso de ti".

Como ya dije, te extraño. Pero me consuela saber que en algún momento nos encontraremos de nuevo. Te voy a abrazar y estoy segura que me dirás: "Mi niña bonita, yo también te extrañé". Pero mientras eso sucede, seguiré con la ilusión de encontrarte sólo en mis sueños.