jueves, 20 de octubre de 2011

Sueño de una noche de otoño

Hace un par de días volvió a mi vida una persona que creía que ya no estaría más a mi lado. Vaya sorpresa que me llevé cuando, aquella noche, tocó a mi puerta y, con una tímida sonrisa, preguntó: ¿Puedo pasar?. Adelante - dije yo. En ese momento entré en shock, no sabía cómo actuar frente a él. Además, pro su forma de andar y hablar, era evidente que estaba atravesando por una de esas crisis que desde hace varios años se apoderan de él. 

Vengo a platicar contigo, si tu me lo permites - dijo. En ese momento mis manos comenzaron a temblar, sólo le pude decir: Claro, ¿en qué puedo ayudarte?. Se notaba que para él tampoco estaba resultando fácil aquel nuevo acercamiento, ya que las primeras palabras que salieron de su boca se atropellaban y no era precisamente por aquella crisis. Le dije que se tranquilizara, que no había problema, que ya había superado los acontecimientos del pasado y que podía hablar con calma. Eso le ayudó bastante ya que se mostró más relajado y la conversación comenzó a fluir.

Debo confesar que tuve sentimientos encontrados, por una parte me sentí bastante bien por el hecho de saber que después de tanto tiempo y de tantas cosas que pasaron, él tuvo la intención de restablecer relaciones diplomáticas (ya salió la internacionalista que llevo dentro) a pesar de que no sabía cómo reaccionaría yo, pero por otra, me dio mucha tristeza e impotencia verlo en ese estado, no era el que yo había conocido; a pesar de que estaba un poco más marcado por el ejercicio, su cara se notaba demacrada, tenía ojeras, en sus ojos se veían rojos debido a que había estado llorando.

Dejando de lado lo feo y doloroso, fue increíble darme cuenta de que sólo bastaron unos minutos para volver a ser los de antes; aquellas dos personas que se llevaban tan bien, que se ponían a reír, que se contaban secretos, fue como si el tiempo no hubiera pasado. Y bueno, ni qué decir de cómo me sentí cuando, al despedirse, me dio un fuerte abrazo y un beso, al tiempo que me decía: Te quiero mucho.

Como dije, eso sucedió hace un par de días, pero lo mejor es que a partir de ese momento, él se ha vuelto a aparecer por aquí para contarme lo que ha sucedido en su vida a lo largo de todo este tiempo que duramos separados, eso me ha servido para volverlo a conocer y, el hecho de descubrir que sigue siendo ese ser maravilloso que yo tanto admiraba, me da mucho gusto. Yo, por el contrario, no le he platicado tantas cosas sobre mí, ya que, como bien se lo advertí, soy una persona de pocas palabras.

Aunque, siendo sincera, debo decir que tengo miedo. Sí, miedo de que cuando pase ésta etapa, él se vuelva a ausentar. Y que en algún momento de mi vida, cuando yo recuerde esto, me parezca que solo fue el sueño de una noche otoño, aquel que muy en el fondo siempre quise que se hiciera realidad durante casi seis años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario