Hoy me considero una persona bella, tanto externa como internamente. Creo que la más importante es la segunda, porque es tu esencia, no sé si me explico. A ver, se supone que debes aprender a proyectarla, eso te puede llevar años y años de práctica, pero al final el resultado será increíble (yo bien optimista). Me imagino que cuando ya por fin uno a descubierto cómo explotarla, sale un gran resplandor de tu interior que hace que todos los que te vean se queden perplejos. Hagan de cuenta que están sentados pensando en la inmortalidad del cangrejo y de pronto ¡zaaaaz! pasa una chica o un chico lleno de una luz tan radiante que hace que forzosamente la o lo volteen a ver y digan -¡wow!, ¿viste eso?, ¡se están cayendo los ángeles del cielo!-. Bueno igual mi ejemplo no es el mejor, pero por lo menos se dieron una idea de cómo lo imagino.
Una vez que los demás notan ese resplandor, es muy fácil hacer que la apariencia física sea perfecta, la verdad es que son simples detalles (ándale con la experta), no, la verdad es que no soy una experta, pero he ido aprendiendo poco a poco.
Pasando a la belleza externa, y no me vengan con que "el físico no importa, claro que importa, igual y no es lo esencial pero a ver a quién no le gustan unos ojos expresivos; grandes, pequeños, de color, una nariz perfecta; grande o pequeña, respingada o aguileña, unos labios antojables; grueso o delgados, unas manos bien cuidadas que cuando te toquen te hagan sentir en las nubes, en fin, en gustos se rompen géneros. Hay a quienes les gustan las personas muy delgadas, a otros los gordibuenos y a unos más, pasados de tamales, en fin, cada quien con su cada cual.
El secreto aquí es que antes de preguntarte cuál es el peyoyo (dícese de la parte de tu cuerpo que más le gusta a los demás), debes preguntarte cuál es tu yoyopo (aquella parte de tu cuerpo que más te gusta a ti), ya que es precisamente eso a lo que le puedes sacar provecho. El chiste es que primero te gustes tú, ya después te preocupas por agradarle a los demás, porque, de qué sirve tratar que verte bien para los demás si a ti no te gusta cómo te ves.
Algo clave, también, es la seguridad. Porque puedes ser bella interior o exteriormente, puedes aprovechar el peyoyo y el yoyopo, pero sino tienes seguridad, ¡olvídate!. En este tema sí soy un poco experta, la verdad es que la mayoría de las veces soy muy insegura, pero otras, nadie ni nada me detiene. =) Debemos ser seguros de nosotros mismos, de conocer bien nuestros defectos y nuestras virtudes.
En conclusión, como internacionalista puedo decir... no, ya enserio, en mi caso, los mejores días que he tenido son cuando logró hacer que irradie mi belleza interna, por lo tanto hacer aparecer mi belleza externa resulta sencillo, y bueno, cuando la mezclo con la seguridad, han sucedido cosas increíbles. Aunque también debo decir que existe una gran diferencia entre tener mucha seguridad y tener un ataque de ego. Este último sino se sabe controlar, puede traer serios problemas ya que los demás podrían alejarse de ti cuando descubran que el único tema de conversación eres tú y sólo tú. En pocas palabras, todo en exceso es malo, por eso todo debe ser con medida.
Hasta aquí el monólogo de hoy, nos vemos la semana que viene con más temas. =) Me despido deseándoles una linda noche y si tienen blog, ahí nos leemos.
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